Los mayas fueron una de
las más brillantes y poderosas culturas conocidas de Mesoamérica...
Su civilización se extendió
por un período de tres mil años. Dominaban un lenguaje escrito, eran hábiles
arquitectos, arriesgados comerciantes y talentosos artistas. La civilización
maya se extendió por el sur de Yucatán, parte de Guatemala y Honduras. Entre
los siglos III y XV. Los mayas no constituían un estado unificado, sino que se
organizaban en varias ciudades-estado independientes entre sí que controlaban
un territorio más o menos amplio. Tampoco hablaban una única lengua. Los mayas
vivieron en una civilización que desarrolló una cultura que floreció en lo que
hoy es Guatemala, Belize, partes de México, Honduras y El Salvador. Mientras
que los europeos vivían en una época de obscuridad. Los Mayas sobrevivieron
seis veces más tiempo que el Imperio Romano, y construyeron más ciudades que
los antiguos
Egipcios.
Los mayas tenían
distintas formas de alabar a sus dioses, entre estas se encuentran los
sacrificios, en lo alto de las pirámides, adoraban a sus dioses tepeu y
gucumatz, los mayas eran politeístas y tenían muchos conocimientos en la
metalurgia, en el arte, y tenían una escritura en jeroglíficos, para poder
contar utilizaban el sistema vigesimal, que correspondía a los diez dedos de
los pies y otros diez de la mano. Tenían unos estrados muy valiosos el cual era
una bata larga de melena completa de jaguar que era el animal que ellos más
adoraban, según ellos representaba la ferocidad y el mundo, después venían los
papas y sacerdotes, luego venían los jefes, militares. Ya casi fuera del pueblo
estaban los artesanos y los mercenarios y
por último estaban los esclavos
quienes eran sometidos y obligados a cultivar las cosechas y encontrar
minerales, aparte de eso eran sometidos al maltrato y a la muerte.
Los mayas tenían un juego,
para ellos este juego representaba el origen del universo y con su práctica se
pretendía invocar al Dios del Sol y el mito de la creación del maíz. Es un rito
de iniciación, muerte y renacer de nuevo a la vida, la finalidad de este juego
era la de pasar por un estrecho y delgado anillo una pelota de caucho que solo
podía ser tocada por los participantes con los antebrazos, los codos, los
hombros, las caderas y en algunas ocasiones con las rodillas.